¿Qué escondes dentro cuando te enfadas?

Detrás de cada enfado hay algo más profundo que no puede salir de otra manera, para poder averiguar que es lo que nos está pasando podemos usar muchas técnicas diferentes.

A raíz de una formación que hice descubrí el teatro encuentro. Éste rescata la narración oral como un gran medio para adentrarnos en temas de interés social de una forma profunda y sincera, creando un encuentro íntimo y cercano entre dos personas a través de la representación de un monologo teatral.

Esta manera de descubrir que es lo que te puede estar pasando, es ideal para poder reflexionar de una manera más profunda sobre que puede haber detrás del enfado y de compartirla con otras personas.

Aquí os presento un pequeño relato que una gran formadora, Laura Presa Fox, me ayudo a montar a través de esta técnica. Si quieres conocer más, échale un vistazo a la formación que ofrecen en https://www.laruedateatrosocial.com/.

Hola a todas y a todos… Jo que alegría que estéis ahí, la verdad es que estoy muy agradecida de tenemos hoy aquí conmigo porque, la verdad, es que tengo un problemilla muy muy serio y esperaba que me pudieras ayudar. Bueno, comprendo que no os esperabais esto, venias a ver un teatro, y vais, y os encontráis con una mujer que se comporta como una loqui y os pide vuestra ayuda, pero, de veras, es que la necesito, porque no sé muy bien cómo hacer con esto y de verdad que creo que si no me ayudáis voy a perder los papeles y uf…. No me quiero ni imaginar, así que gracias, de veras, gracias….

Veréis, os cuento… Yo soy de estar tranquilita, de ver series por la noche y de charlar con amigos/as con unas cervecitas al anochecer… Pero, también soy de ser ordenada, de anteponer las necesidades del otro a las mías, de ser exigente conmigo misma y de controlar los planes, incluso los de los demás… y, sí, ahí es donde está el lio. A ver, me explico, a veces me pasa que de repente me enfado muchísimo, muchísimo, muchísimo, os cuento un poco más;

Por ejemplo, si planifico algo para el fin de semana y por lo que sea hay que cambiar el plan, algo que en estos tiempos que corren es bastante habitual… ¡COLAPSO! Me empieza a subir un enfado y acabo pagándola con quien menos se lo merece.

O si alguien, por ejemplo, un día me ve agobiada, protestona y de mal humor, y me empieza a decir lo que haría, se me pone de un mal humor… me empiezo a sentir como medio tonta, incapaz de controlar la situación y torpe en todas mis decisiones…

O, bueno, no sé si os pasado, simplemente si vas con mucha prisa y parece que llegar a tu destino es como una yincana, donde constantemente la vida te pone pruebas para retrasarte aún más y poner a prueba tu destreza, me voy tensando y tensando, hasta que cuando llego estoy tan agotada que ya nada me apetece hacer y solo tengo energía para poder mantenerme en pie.

Veréis, esos momentos son como si todo mi ser fuera como…como esta cajita (enseño la caja); siento que está cerrada a presión, como si no entrase más en ella, como si quisiera reventar de la rabia que siente. Es como si no pudiera contener la ira, y, que, si se abre, puede que salga algo que pueda explotar, como una bomba de relojería. Lo veis… es roja, roja, pero que muy roja… como el fuego que arde desde mi interior y recorre mi estómago, si garganta, mi cuello, mi cara… y dura, rígida, inquebrantable toda ella. Me entran ganas de gritarla, golpearla, o incluso de enterrarla para que nadie la pueda ver.

Pero no, hoy estoy en plan… “vamos a ver si me calmo y soy capaz de abrirla sin que explote, como aquella bomba de relojería”, ¿cómo lo veis?, ¿me ayudáis? … Bueno, sé que así, da un poquito de respeto, la verdad, pero es que yo creo que, si no me ayudáis, no voy a poder hacerlo solita…venga anda, echarme una mano.

A ver, lo primero que tenemos que hacer es encontrar las llaves… ¡Donde están las puñeteras llaves! ¡Mira que le he dicho a mi hijo que las guarde bien porque luego no se puede abrir! (Gritando…) a ver, calma, que he dicho que hoy estoy en plan de tranqui, si veis que se me va me lo decís, ¿vale? A ver (busco llaves), ¿me podéis ayudar?… ¿sabéis donde las han podido meter?? (dirigiéndome al público) … ¡aquí están! Ves, si ya lo decía mi madre; “si te pones así, no vas a conseguir nada más que desesperarte…”. Bueno, ¿la abrimos, a ver que ahí por aquí?…

Anda, que, de cosas, cuantas bolsitas, pero si esta super llena, no cabe nada más… a ver que hay en ellas…, voy a abrir esta bolsita:

  • (Saco una bolsita con una espada de lego como sorprendida) Anda, una espada, con esto arrancaría cabezas, cada vez que alguien me dijera, pero bueno que exagerada eres…, yo cogería esta espada y la usaría para arrancarle la cabeza… ¿Nos pasa?… a ver, a mi siempre me han dicho que soy muy, muy exagerada, que me preocupo mucho, que dramatizo, bueno a mí y… ¿¿a cuantas mujeres nos tachan de dramáticas?? A ver, yo escucho, escucho sin juzgar, sin pedir nada a cambio, y permanezco al lado del otro para lo que necesite, pero, cuando yo tengo un día de esos terribles, donde todo me sale del revés, y llego a casa despotricando, lo último que me gustaría escuchar es… Pues hija, no se porque te agobias tanto, eres tan dramática… Pues eso, si lo único que pido es que me escuchen, ¡que todo el mundo tiene un día malo! ¿no?? Y ya, cuando encima, se ponen a darte consejitos… uf, ¡pero que yo no te he pedido que me digas lo que tengo que hacer!, solo que me escuches, vamos, que ganas me dan de sacar esta espada y arramplar con las cabezas…
  • A ver, que hay aquí, (saco otra bolsita con un peine de muñeca), uy, ¿y esto?… ah vale, es para que me peine un poco, que como voy así por la vida, llevo los pelos de loca. Claro, si es que desde que tengo peques no me cuido nada de nada, y es que ya me lo dice mi amiga, si, si…  Teresa; “Aino, tienes que tener fuerza de voluntad, tía, que antes estaban fenomenal, no te dejes, que luego te arrepientes”. La verdad es que ella no tiene peques, se cuida un montón; va al gimnasio, no come gluten, no bebe, no fuma… vamos que va siempre impoluta, y … pero, qué coño, ¡ella no ha tenido dos cesarías y 20 kilos de más por un embarazo! Que la den…, esta bolsa la cierro…
  • Bueno, pasemos a la siguiente (saco otra bolsa) a… mira una con un corazoncito, ay que mono…si es que el cuidado es importante, sí. Os cuento, para mi cuidar a mis seres queridos es una prioridad, pero claro, a veces, solo a veces, me ocurre que también me quiero cuidar a mí, y bueno, es difícil, porque me empieza a subir una culpa por mi tripa, y pienso; pero, que mala madre eres, no priorizas las necesidades de tus peques, o, uf, últimamente no estoy al 100% con mi chico, tendría que cuidarle un poco más, o, también, me pasa que siento que no escuche lo suficiente a esta amiga y puede que se sienta sola, ay…la deje tirada… En fin, es difícil, pero, una vez oí que, has de cuidarte a ti misma para poder cuidar bien al otro, no sé, quizás pueda intentarlo por ahí, ¿¿No?? Y sin sentirme culpable, por una vez en la vida…
  • En fin, vamos a ver que hay en esta otra, hay un mini libro, que interesante, a ver que pone… uy, ¡Si no entiendo nada!, esto es muy difícil, yo, es que creo que es para gente intelectual ¿no?, claro, no se para que me he apuntado a este curso, la verdad, si es que aquí, yo no pinto nada de nada, no voy a ser capaz de hacerlo bien nunca, ya veréis… (suspiro), ay que mal cuerpo se me está poniendo…
  • Uy, aquí algo vibra, ¿que será?… parece que viene de esta última bolsa, ¿la abro?, ¡madre! no para de vibrar, voy a mirar, ¡ah! es un teléfono, y esta ardiendo, lo voy a coger; ¿hola?, si, si…, lo tenía en la cabeza, si, no te preocupes ya voy, yo me encargo (cuelgo). Es que tengo que ir a recoger una cosa para mi madre…, ay, esto sigue vibrando, lo voy a coger, ¿vale?; ¿hola?, ah, si, si, si, no te preocupes, que yo me encargo, vale, vale, pero, creo que no se llegar, ¿hola?… uy, a colgado. Ay perdonar, es que tengo una cosa de trabajo y tengo que ir corriendo, aunque, no tengo muy claro cómo llegar… a ver si vamos acabando aquí y lo miro. Uy, si suena otra vez, ¿hola? A si, hola, como estas, uy, te noto muy estresada, te puedo llamar más tarde que ando un poco liada ahora…es que tengo que irme y estoy acabando aquí una cosa…ya, ya… mira, ¿te puedo llevar más tarde? ¿Es que te tengo que colgar…? (la otra persona sigue sin parar de hablar) ¿hola? ¿Me estas escuchando? Uf, ay, la voy a colgar, no puedo más ¡madre que agobio! (cuelgo el teléfono).

Bueno, pues, esto es todo lo que tengo aquí hoy, la verdad es que después de sacarlo todo me siento un poco mejor. Anda, si parece que dentro de la caja hay algo más, si, aquí al fondo.  (saco el cartelito), si es un cartelito, esto lo hizo mi hija el otro día en clase… ¿os lo leo? Pone: LA VIDA ES DEMASIADO CORTA PARA ESTAR ENFADADA. Jo, cuánta razón tiene, la verdad… y, ¿Por qué lo habrá hecho?, ¿será que a ella le pasa lo mismo que a mí? Y a vosotras… ¿Cuántas cosas acumuláis en vuestra cajita?

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